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    Jornada de Sociedades COSCE 2012

  Los indicadores de calidad de la ciencia

El pasado 16 de mayo de 2012, tuvo lugar en Madrid, la Jornada que COSCE dedica anualmente a las Sociedades que la integran. En esta ocasión, el tema a debate del encuentro fue la situación de la I+D en España y los indicadores más idóneos para evaluar su eficacia. Para suscitar y provocar el diálogo, tres expertos presentaron sendas ponencias, accesibles ahora desde el portal de COSCE:

 

    ¬ Elías Sanz Casado
    Universidad Carlos III de Madrid, Coordinador del Observatorio IUNE
    Diagnóstico del sistema universitario español de I+D

     

    ¬ José Molero
    Catedrático de Economía Aplicada, Universidad Complutense de Madrid, Vicepresidente del Foro de Empresas Innovadoras, FEI
    Investigación-innovación y competitividad: una relación truncada

     

    ¬ Alonso Rodríguez Navarro
    Catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid
    En política científica, medir bien es crítico

 

En la Jornada, que en esta ocasión se celebró en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla, de la UCM, se puso de manifiesto la urgencia de analizar las necesidades más apremiantes de nuestro sistema de I+D y, en particular, revisar los indicadores más idóneos para evaluar su eficacia. Sabemos que hemos alcanzado un buen a nivel de publicación de artículos, pero ¿es eso lo que necesitamos?, ¿donde hay que concentrar los esfuerzos?, ¿cómo incrementar la innovación y emprendimiento?

El presidente de la Confederación, Carlos Andradas, que presentó y moderó el acto, concluyó que en estos momentos de escasez de recursos es importante simultanear la exigencia de una mayor inversión en I+D con un análisis crítico de nuestro sistema.

Desde la COSCE queremos contribuir a ello. Tras el debate y las ponencias presentadas, se extrajeron las siguientes conclusiones:

1. Es cierto que hay que caminar hacia una mayor implicación de la financiación privada en I+D. España es altamente deficitaria en ello. Ahora bien, la financiación pública es esencial para el desarrollo de la ciencia, especialmente la investigación básica. Incluso en sistema altamente competitivos y con fuerte presencia del sector privado, como Harvard o MIT la fuente principal para la financiación básica son las becas (grants) de la National Science Foundation (NSF). Algo similar ocurre en Alemania y otros países de nuestro entorno.

2. En cualquier caso, el concepto de transferencia de conocimiento ha quedado un poco desfasado siendo el planteamiento actual el de creación conjunta de conocimiento, lo que exige programas conjuntos de investigación, formación de doctores, etc., conjuntamente entre los distintos agentes del sistema: universidades, OPI y empresas.

3. Los expertos en evaluación de la I+D parecen coincidir en que más que la evaluación de los investigadores individuales hay que ir hacia una evaluación de centros o al menos de unidades de agregación de investigadores, para los que los indicadores actuales pueden resultar más fiables y estables en el tiempo.

4. Aunque se han dado pasos en esta dirección, es evidente que hay que unir financiación a resultados, evolucionando de un sistema de filtro exclusivamente ex-ante a un sistema ex-post. Ello debe ir acompañado de un cambio de paradigma en el uso de los fondos de investigación pasando a un sistema basado en la confianza en el investigador principal como responsable del proyecto, que otorgue la flexibilidad para disponer de los fondos de la forma que estime más adecuada para la consecución de los objetivos, dentro de la legalidad, naturalmente. El investigador es quien se juega su prestigio, su credibilidad y la financiación futura de sus investigaciones. Solo con esa flexibilidad podrán optimizarse la gestión de los fondos y ser competitivo internacionalmente. Así es como se funciona a escala internacional.

5. Siguiendo el paradigma de Kuhn, la ciencia avanza gracias a una amplia base de ciencia «ordinaria» sobre la que surge, si se dan las condiciones para ello, la ciencia «extraordinaria» o revolucionaria. La segunda no puede existir sin la primera, pero la existencia de la primera no garantiza automáticamente la segunda. Es como si un equipo de futbol fuera un maestro en el control del balón en el centro del campo, pero no marcara gol. Los indicadores habituales (fundamentalmente el número de publicaciones) evalúan bien la ciencia primera, pero no la segunda, para la que hace falta la asunción de riesgos, de aparentes fracasos. Pero es fundamental apostar por ella.

Descarga en pdf las Conclusiones de la Jornada de Sociedades COSCE 2012.